jueves, 24 de marzo de 2011

Los farmacéuticos denuncian una situación de “desastre económico”

Los farmacéuticos están desmotivados, una situación que irremediablemente tiene consecuencias a la hora de desarrollar una labor asistencial, y esto, según explica la presidenta de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), Marichu Rodríguez, es debido a los recortes económicos y medidas de contención del gasto farmacéutico que en los últimos 12 años han llevado al colectivo a una situación de “desastre” económico.

Con motivo del 10 aniversario de la creación de la organización, en una entrevista a Europa Press, Rodríguez afirma que “no hay que centrarse sólo en la medidas presupuestarias producidas en el último año”. Los Decretos de racionalización del gasto farmacéutico con cargo al Sistema Nacional de Salud de 2010, “son sólo una gota más en una cadena de decisiones y de situaciones que se han producido en los últimos 10 o 12 años”, ya que hay que sumar la rebaja de márgenes, las medidas a la industria y distribución farmacéutica, etc.

Alrededor de 5.000 farmacias están en una situación “realmente grave”, según uno de los últimos estudios de la Sefac y es que, en contra de la idea generalizada, señala, “los farmacéuticos no son ricos potentados con el riñón forrado”.

A su juicio, desde las distintas Administraciones y en los últimos años, se debe de tener la idea de que la farmacia es capaz de absorber las medidas económicas de recorte de los gastos, sin embargo, advierte, sobre todo, “las farmacias medianas y pequeñas, están en una situación dramática, eso lleva al desanimo y a la falta de ganas de luchar”.

No obstante, a pesar de que “hay mucha desmotivación”, la Sefac está recibiendo más socios que nunca. El motivo, según su presidenta, es que “la gente ve que el modelo que se ha ido desarrollando hasta ahora no lleva a nada”. “La gente puede estar mirando a Sefac como otra opción profesional, y quizá como la única salida posible en un momento de crisis”, apostilla.

FARMACÉUTICOS: UN SANITARIO MÁS

“La Sefac es una asociación de carácter científico-profesional, independiente, sin ánimo de lucro, de ámbito estatal e integrada por los poseedores de título universitario oficial de Licenciado, Grado, Master o Doctor en Farmacia que ejercen su actividad en farmacia comunitaria o tienen interés por colaborar con ella”, señala la organización en su web oficial, y el motivo de su creación se asienta en “un concepto de la farmacia más asistencial”, explica Rodríguez.

En esta base se incorpora una de sus principales reivindicaciones que es ser considerados como un sanitario más. “Entre todos hemos ido consiguiendo que se nos reconozca ese papel sanitario del farmacéutico, pero estamos todavía muy lejos de lo que quisiéramos; falta mucho por hacer y estamos en ello”, señala.

En este sentido, recuerda que en este momento saben que cuentan con el reconocimiento de las Administraciones central y autonómicas, “pero en el plano teórico”, ya que “falta que se concrete en actuaciones puntales y se reconozca una mayor integración con respecto a la Atención Primaria”. De algún modo, añade, “falta pasar a la acción, no sólo que se nos reconozca que podemos colaborar en la atención sanitaria”.

Falta por tanto aumentar su papel en Atención Primaria, siendo reconocido como un profesional más del equipo que está atendiendo al paciente, de modo que se aumente la relación o sea más fluida con el centro de salud. No obstante, esta cuestión, que ya se produce de manera asilada, cuenta por el momento con la “voluntariedad del farmacéutico”.

Esta posibilidad, a su juicio, beneficiaría considerablemente a todos, al paciente porque se le tendría mejor controlado; a la Administración porque se reducirían las urgencias por mala administración de medicamentos; y al médico-enfermero porque tendría un canal de apoyo de información para el paciente.

SEGUIMIENTO FARMACOTERAPÉUTICO

Ante la crisis por la que está pasando el sector, manifiesta no tener soluciones aunque aporta una: el pago por servicios. A su entender, sería beneficioso para todos planteárselo, ya que, como comentaba anteriormente, “la farmacia esta haciendo muchas veces cosas por pura voluntariedad, y no se les está remunerando; y eso son las cosas que hacen a los profesionales tirar la toalla”.

Un ejemplo claro es el caso del seguimiento farmacoterapéutico, que “hace unos años se hacía más en las farmacias que en estos momentos. Está demostrado que este seguimiento ahorra dinero al SNS y que una buena gestión de los medicamentos evita que la gente tenga que acudir a Urgencias”, añade, para recordar que, según estudios recientes, un 30 por ciento de los pacientes en Urgencias son por problemas relacionados con la medicación y, de ellos, entre el 70 y 80 por ciento serían evitables con un seguimiento.

Asimismo, añade, es necesario rebajar la carga burocrática a la que tiene que hacer frente un farmacéutico, por ejemplo, a la hora de realizar una receta. “Son una serie de trabas absurdas que poco ahorran al sistema” y que reducen el “tiempo y las ganas” del farmacéutico para dedicarse a una atención completa del paciente.

Por este motivo, es tan importante la implantación de la receta electrónica. “Hay muchas cosas que mejorarían”, explica, al tiempo que hace referencia a la posible futura relación con el médico. Precisamente, la Sefac desarrolló el pasado año un decálogo sobre este tema en el que señalaba la necesidad de que se asegurará el acceso a la información clínica necesaria del paciente para que el farmacéutico pudiera realizar sus funciones legalmente atribuidas.

En otro orden de cosas, la presidenta de la Farmacia Comunitaria se muestra incrédula con el ahorro que pueden producir los medicamentos en unidosis. A su juicio, la propuesta del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, con la que se prevé ahorrar 300 millones de euros, es “innecesaria”, ya que “la mayor parte de las presentaciones están bastante bien adecuadas a las necesidades del paciente”.

Además, añade, “el problema del despilfarro no está en que al paciente le sobren cuatro pastillas, sino que la gente acumula medicamentos que no usa”. “Cuando se hace una revisión del SIGRE se te cae el alma a los pies; hay medicamentos sin caducar, cajas enteras, y es dinero del Estado que se va a la basura”, explica.

Finalmente, sobre su interés por ser un interlocutor científico de referencia, recuerda su estrecha colaboración con colegios profesionales, universidades, empresariales, industria y distribución. “Los proyectos de investigación y formación están siempre en marcha”, explica, al tiempo que se muestra optimista en este campo en el futuro, ya que esperan crecer gracias a los nuevos grupos de trabajo que están formando.