jueves, 5 de noviembre de 2009

1.200 peticiones de boticarios para abrir una nueva farmacia en Cataluña

El proceso para la adjudicación de nuevas oficinas de farmacia en Cataluña es muy largo y farragoso, por lo que la Administración catalana está tomando medidas para agilizarlo. Actualmente, en toda la comunidad hay unas 1.200 peticiones de apertura de nuevas farmacias, cuando durante el pasado año sólo se otorgaron 32.


Así como en Navarra, el procedimiento en Cataluña es distinto al del resto de comunidades autónomas. Mientras en casi todo el territorio español existe la fórmula del concurso público, mediante el que las consejerías de Sanidad designan un número de farmacias, la Ley de Ordenación Farmacéutica de Cataluña del año 1991 establece el proceso basado en la solicitud.


Así, aquel farmacéutico que quiera abrir una farmacia en determinado lugar, tiene que realizar la petición a su correspondiente colegio de farmacéuticos, que es quien exige los requisitos establecidos para la apertura de una oficina de farmacia. La Administración delega en estas instituciones, aunque si el colegio valora el expediente presentado y desestima la petición, el farmacéutico puede presentar un recurso ante el Departamento de Salud.


La adjudicación de nueva oficina de farmacia se concede en función de lo fijado en la LOF, de acuerdo a la planificación sanitaria del territorio y sus áreas básicas y en base a la ratio por habitante. Las peticiones se solucionan por orden temporal, en función de la fecha en que han sido realizadas, y si dos peticiones se han presentado el mismo día, la Administración decide la concesión a partir de un baremo de méritos. Según explica María Calvo, secretaria de la Junta del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, actualmente hay entre 600 y 800 peticiones realizadas en su provincia, un número muy elevado que, sin embargo, ha disminuido en los últimos años.


La legislación, en opinión de Calvo, es clara y no se presta a interpretaciones. No obstante, la interposición de recursos judiciales es muy habitual. De hecho, en estos momentos, hay en Cataluña unos 150 anuales, según Carmen Casanovas, subdirectora de Farmacia del Departamento de Salud de Cataluña. Explica que la elevada cifra es debida, en parte, a que numerosos farmacéuticos con oficina de farmacia los interponen para intentar "obstaculizar" el proceso de apertura de un nuevo establecimiento cercano al suyo. Cuando por fin se resuelven, es posible que hayan pasado años, durante los que una farmacia podría haber sido abierta y no ha sido así. La Administración catalana está buscando formas de evitarlo, afirma Casanovas.


En su opinión, hasta el momento, el sistema catalán para la adjudicación de farmacias funciona mejor que el basado en el concurso público, pero aunque cree que éste es un proceso más transparente no descarta un cambio en la normativa catalana. "Nos lo podemos plantear, aunque debería haber un amplio consenso", apunta.